Los archivos de dirección son instrucciones, no trucos de clasificación. Cuando resumen con precisión dónde se encuentran la documentación y las políticas oficiales, reducen el acoso a los agentes con buen comportamiento. Cuando contradicen el HTML u ocultan hechos materiales, crean problemas de confianza posteriores.
Trate el archivo como un README interno dirigido a máquinas: enlaces breves con versiones a recursos canónicos, cadencia de actualización vinculada a las versiones y propietarios que responden cuando las rutas cambian.
Mida los resultados por carga de soporte y anomalías de rastreo, no por citas vanidosas. Combínelo con robots de higiene y páginas de licencias claras si terceros se capacitan en sus materiales.
